
Con una prosa corporal y obsesiva, Laura Sbdar narra el retorno de un hijo marcado por la violencia originaria y la locura materna.
Más allá dijeron que ya loca vos, ya loca y sin cabeza vos. Que no hay palabra que diga yo mismo y te pueda hacer curar. Que por lo menos antes la loca vos hablaba corduras de a ratos pero ahora solo loca vos y casi casi casi sin palabra. Que cuando te fuiste dicen de mí, que cuando me fui yo mismo de acá, distinta era la cosa. Más claro digo: antes de que yo mismo me vaya la cosa distinta era pero que con la partida mía misma, partida la palabra también. Que de mamá vos se fue la palabra o se quebró en la puerta de tu boca. Que se veía que quería salir desde antes aunque apenas supo hacer ruido del silencio. Pero, digo yo para mí, así mamá era de mí cuando niño también que ya hablaba con el idioma de la cosa muerta dentro de la casa, por eso tengo mamado yo su abecedario y con su lengua le sé hablar.
Apenas nacido me arañaste la cara y con la marca de tu uña el pueblo dio mi nombre: el Rasguño. Pero rápido al salir del pueblo di mi nombre yo mismo para mí: Ramón de apellido Rasguño. Ramón Rasguño soy yo. Pero ahora que al pueblo vuelvo otra vez grita el pasado: ¡El Rasguño, está ahí El Rasguño! Que nadie olvidó reconocerme aunque cambiado estoy y es que la marca de tu uña no me deja disfrazar ni con barba ni con arruga ni con la vida toda en mi pasar. Porque el pueblo me vio Rasguño antes que vida o bebé. El pueblo me vio Rasguño en la boca del perro y se asustó. El pueblo me vio, se asustó, dio mi nombre y cerró la puerta. El perro me salvó primero con el ladrido para el pueblo tardón y el perro me salvó segundo con su boca abierta para alejarte mamá de mí cuando bebé recién salido. Que aunque el pueblo diga que no, yo todo en el recuerdo lo llevo, que por ser bebé no fui tonto y supe ver en el perro a mi amigo y salvador. Pobre perro, tonto el pueblo que lo echó cuando le encontraron mi cabeza en su boca. Pobre perro, tonto el pueblo que en el río lo ahogó pensando que el rasguño era animal. Y equivocado no estaba el pueblo, animal era el rasguño porque animal eras mamá. Esta acá la verdad. Antes de la fuerza que empujaste para meter mi cabeza más adentro del adentro tuyo, antes de no hablar para mí las mamás de la palabra mamá, antes de la sangre nuestra en el río río, antes antes, antes mucho ya eras animal. En eso me fui corriendo en cuatro patas y en eso vuelvo hoy en la fiesta solo con dos cortadas, en eso vine a decir mamá que aunque vos animal, yo hijo en la palabra que perdona y deja que corra el animal del allá al más allá.
Laura Sbdar (Argentina) es narradora, dramaturga, directora teatral y docente. Recientemente obtuvo el Premio Internacional de Literatura Aura Estrada (2025). Entre otros reconocimientos, también se hizo acreedora al Premio de Dramaturgia Argentores/Sgae (Argentina y España) por ’La obra siamesa’ (2025). Entre sus novelas se encuentran ’Las criaturas’ (Elefante, 2020) y ’Hasta que brille’ (Edhasa, 2025).